Dordrecht, una ciudad llena de historia, agua y cultura
El centro histórico de Dordrecht queda escondido entre imponentes ríos. Por eso, el mejor comienzo de este viaje descubridor es el Groothoofd, donde confluyen el Oude Maas, el Noord y el Merwede. De pie en el embarcadero observará usted la confluencia de ríos más concurrida de Europa. Esta divisoria de aguas con sus cielos cargados de nubes ha sido fuente de inspiración durante siglos para pintores y poetas.
Detrás de la Groothoofdspoort la historia se hace palpable. Todavía se deja acariciar en calles que no fueron pensadas para el tránsito de automóviles. El centro antiguo de la ciudad se deja descubrir paseando, por ejemplo, por la elegante Wijnstraat [Calle del Vino] con sus casas de mercaderes y sus curvas suaves que desembocan en la característica Grote Kerk [la Iglesia Mayor], o a lo largo de los románticos fondeaderos, donde el comercio enmudece, pero todavía se mantiene vivo el ambiente de antaño. Las mejores tradiciones de una ciudad medieval dedicada al comercio se reflejan en el casi millar de monumentos. No es por nada que la ciudad es patrimonio cultural protegido. Pocas son las ciudades neerlandesas que pueden compararse en este sentido a Dordrecht.
Una catástrofe, la marea de Santa Isabel, destruyó diecisiete pueblos de los alrededores en 1421. Cincuenta mil hectáreas de tierra desaparecieron bajo el agua. Sólo Dordrecht resistió la fuerza desatada de la naturaleza en el revuelto mar interior. La inundación destruyó y creó al mismo tiempo. El vasto territorio de ríos y ensenadas, el Biesbosch, hoy en día Parque Nacional, recibió ya entonces su caprichoso aspecto.
Dordrecht creció hasta ser la ciudad más importante de la antigua Holanda. Y aunque hace ya tiempo que tuvo que renunciar a esa posición, todavía resuenan en sus calles las pisadas de la historia neerlandesa. Pisadas de célebres del lugar, como el pensionario Johan de Witt que en el Siglo de Oro rigió durante 27 años, asistido por su hermano Cornelis, la Holanda de aquel entonces, un Estado mercantil poderoso. También resuenan las pisadas de pintores mundialmente conocidos como Ary Scheffer, Nicolaes Maes y Aelbert Cuyp. Y, hasta Vincent van Gogh vivió también un tiempo en Dordrecht.En la todavía existente Hof [la Corte] se ha escrito historia con mayúscula. En 1572, en tiempos de la dominación española, albergó la Primera Junta de Estados Libres. Las doce ciudades de Holanda, a excepción de Amsterdam, participaron en esta reunión secreta en la que acordaron unánimemente resistirse contra el invasor español. Escogieron al Príncipe Willem van Oranje como su estatúder o jefe supremo. Con la Unión de Dordrecht (1575), en la que se dictó la constitución, se considera la Junta de Estados como el principio de un Estado neerlandés independiente.
La ciudad también ha tenido un papel destacado dentro de la historia eclesiástica. En 1618 y 1619, protestantes de toda Europa resolvían aquí sus disputas religiosas y políticas. El Sínodo Nacional, una reunión maratoniana de 180 sesiones, condujo a grandes cambios sociales. Se definió la doctrina calvinista y se rechazó la no tan severa doctrina precedente. Los miembros del Sínodo tomaron otra decisión radical. Mandaron traducir la Biblia al neerlandés. La llamada “traducción de los Estados” sentó los cimientos de la lengua que todavía se habla y se escribe en los Países Bajos.


